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Tortícolis infantil: ¿qué deben saber los padres?

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Quizá hayas notado que tu bebé prefiere girar o inclinar la cabeza hacia un lado. Tal vez tu médico te haya hablado de la tortícolis o de una inclinación de la cabeza y el cuello de tu bebé en tu última visita de control. Esto puede parecerte inesperado o abrumador, pero la buena noticia es que la tortícolis se trata mejor cuanto antes, ¡y tú puedes empezar a hacerlo en casa!

¿Qué es la tortícolis?

La tortícolis (también conocida como «cuello torcido») es una afección en la que los músculos del cuello del bebé presentan una tensión inusual. Los músculos esternocleidomastoideos (SCM) conectan la cabeza con la clavícula y pueden provocar que la cabeza se incline hacia un lado y gire hacia el lado opuesto. La tortícolis puede deberse a la posición del bebé en el útero, a un parto complicado (congénita) o puede ser adquirida tras el nacimiento por la preferencia del bebé de mantener la cabeza en una misma posición. Muchos padres esperan prevenir la tortícolis antes de que aparezca. Aunque la tortícolis muscular congénita no se puede prevenir, la intervención temprana puede acortar el tratamiento y evitar efectos secundarios adicionales. Iniciar el tratamiento antes de los 2 meses de edad puede reducir la duración del mismo a tan solo 4-6 semanas. Por el contrario, si el tratamiento se inicia después de los 3 meses de edad, la duración puede prolongarse hasta 6-9 meses.

La tortícolis adquirida puede deberse a la postura adoptada tras el nacimiento, incluyendo una variedad limitada de posiciones durante el juego o el tiempo prolongado en dispositivos como cochecitos o hamacas. Estos dispositivos mantienen la cabeza de tu bebé en una misma posición durante largos periodos de tiempo, lo que puede provocar tortícolis. Es importante fomentar una variedad de posiciones y el movimiento de la cabeza de tu bebé en todas las direcciones durante actividades como el tiempo boca abajo, para ayudar a combatir la tortícolis adquirida.

¿Cómo puedo detectarlo en los bebés?

Los padres suelen ser los primeros en darse cuenta de que su bebé tiene tortícolis por la posición de la cabeza. Es importante que comentes estas preocupaciones con el pediatra de tu bebé.

Entre los tres síntomas del tortícolis se incluyen, entre otros:


  • 1. La preferencia por dormir con la cabeza girada hacia el mismo lado
  • 2. Una limitación de la amplitud de movimiento del cuello
  • 3. Un pequeño bulto que se nota a un lado del cuello

Gráfico que muestra los niveles de gravedad de la tortícolis infantil, indicando los distintos grados de inclinación del cuello y su posible impacto en el desarrollo.

Si la tortícolis no se trata, puede dar lugar a otros problemas, como la plagiocefalia. La tortícolis y la plagiocefalia están estrechamente relacionadas; hasta un 90 % de los bebés con tortícolis presentan algún grado de plagiocefalia.

¿Cómo se puede ayudar a prevenirlo?

Aunque no siempre es posible prevenir por completo la tortícolis, los padres pueden adoptar medidas cotidianas para evitar que la afección empeore o que se desarrolle. Los cambios en el estilo de vida, como aumentar el tiempo que el bebé pasa boca abajo, cambiar con frecuencia la posición del bebé, realizar ejercicios de estiramiento y limitar el uso de dispositivos de comodidad, pueden marcar una gran diferencia.

Consejos para prevenir la tortícolis


  • 1. Aumentar el tiempo boca abajo
  • 2. Cambia la posición del bebé
  • 3. Reducir el tiempo de uso de los dispositivos de uso cotidiano

¿Cómo se trata?

Aunque es importante tratar la tortícolis, esta afección se trata con éxito cada día. Lo más habitual es recurrir a la fisioterapia para tratar la tortícolis. Un fisioterapeuta trabajará con tu bebé mediante ejercicios de reposicionamiento, estiramientos del cuello y actividades destinadas a mejorar la amplitud de movimiento y relajar los músculos del cuello.

En general, la detección precoz y la intervención temprana son fundamentales para tratar con éxito la tortícolis. Colaborando estrechamente con tu profesional sanitario y siguiendo sus recomendaciones de tratamiento, podrás ayudar a tratar la tortícolis de tu bebé. ¡Recuerda que no estás sola! La tortícolis es frecuente y afecta a 1 de cada 250 recién nacidos. Si crees que tu bebé podría tener tortícolis, consulta a tu pediatra o profesional sanitario para que te oriente sobre el tratamiento.

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